Paz, Acción y Resiliencia para los paisajes de América Latina 2025- 2026
FUNDACIÓN TIERRA VIVA
FINANCIADO POR: CATIE en alizanza con UE-PNUMA
Con el Proyecto “Territorios que Florecen” impulsa la transición agroecológica en comunidades rurales andinas, fortaleciendo la soberanía alimentaria, la conservación de la biodiversidad y la resiliencia climática. El proyecto junto a familias agricultoras pone en marcha la construcción de sistemas productivos sostenibles, equitativos y basados en el conocimiento local generando bienestar, cohesión social y oportunidades económicas para reducir la pobreza en el territorio.
¿Qué hacemos?
Acompañamos a familias agricultoras y comunidades rurales en su cambio hacia sistemas productivos resilientes, diversos y basados en el conocimiento local, aplicando metodologías de experimentación campesina que recuperan prácticas tradicionales e innovan desde la propia comunidad.
A través de prácticas agroecológicas promovemos:
Soberanía alimentaria y nutrición saludable
Conservación y recuperación de la agrobiodiversidad
Aumento de la resiliencia climática
Fortalecimiento de capacidades y liderazgo campesino
Bienestar integral y desarrollo comunitario
Acciones destacadas
El proyecto implementa iniciativas concretas que generan resultados visibles y duraderos, entre ellas:
Bancos comunitarios de semillas criollas para proteger y multiplicar variedades locales.
Monitoreo agroclimático participativo para anticipar riesgos y fortalecer la resiliencia.
Procesos de liderazgo comunitario, con énfasis en mujeres y jóvenes.
Estrategias de comercialización justa y mercados alternativos.
Alternativas económicas sostenibles basadas en la diversidad productiva.
Sistematización y generación de conocimientos locales para mejorar y replicar los aprendizajes en otros territorios.
Estas acciones revalorizan el rol de las familias campesinas como guardianas del territorio y protagonistas de la transición ecológica.
Territorios de intervención:
El proyecto se desarrolla en los cantones de Pimampiro, Ibarra, Cotacachi y Otavalo, articulando esfuerzos con comunidades, organizaciones locales y actores públicos para fortalecer la resiliencia productiva y social de los paisajes rurales del norte del Ecuador.