SEMBRANDO ESPERANZA:

LAS HISTORIA DE MARGARITA Y SU HUERTO AGROECOLÓGICO

Un Cambio de Rumbo
Margarita, una mujer de 56 años, vive en la comunidad de Santo Domingo de Guzmán, en Ibarra, junto a su esposo y sus tres hijos. Durante años, había criado cerdos en su casa, pero la cercanía de su vivienda a la escuela y la iglesia la obligó a buscar otro lugar para su crianza. Con esfuerzo y un crédito del banco, construyó nuevas instalaciones para sus animales en un terreno heredado de sus padres, al que llama “los llanos”.
Fue ahí donde su vida dio un giro inesperado. Mientras cuidaba de sus animales, comenzó a notar la importancia de cultivar sus propios alimentos. Antes compraba verduras y frutas en el mercado sin saber con certeza cómo habían sido cultivadas. Ahora, con sus propias manos, puede garantizar que lo que llega a su mesa es saludable y libre de químicos.
 
El Encuentro con la Agroecología
Hace dos años, la Fundación Tierra Viva llegó a su comunidad con una propuesta diferente: diversificar sus cultivos y adoptar prácticas agroecológicas. Margarita aprendió que no solo debía sembrar maíz, sino también habas, arvejas, chochos y frutales. Le entregaron semillas de hortalizas y le enseñaron a utilizar insumos naturales para el control de plagas y fertilización, todo esto con los recursos que puede encontrar en su finca como estiércol de vaca y cuy, microorganismos de montaña, leche y melaza.
Con estas nuevas herramientas, su huerto floreció. Hoy, Margarita cultiva moras, tomate de árbol, naranjilla, pepino y otras hortalizas. Incluso ha comenzado a sembrar flores para atraer a las abejas y mejorar la polinización de sus cultivos. Cada cosecha es motivo de alegría en su hogar. Sus hijos y esposo disfrutan de alimentos frescos y, cuando tiene excedentes, los comparte con vecinos y familiares.
 
Un Desafío con Grandes Recompensas
El siguiente paso en su transformación llegó con el acceso a un fondo de innovación. Con este apoyo, Margarita adquirió 50 gallinas ponedoras, un desafío completamente nuevo para ella. No tenía experiencia en su manejo, y al principio enfrentó dificultades. Algunas aves enfermaron y requirieron cuidados intensivos. Día a día, Margarita aprendió sobre su alimentación y crianza.
Cuatro meses después, llegaron los primeros resultados: sus gallinas comenzaron a poner huevos. Ahora, recolecta entre 35 y 40 huevos diarios, lo que le permite alimentar a su familia y vender el excedente a sus vecinos. Con las ganancias, cubre la alimentación de sus gallinas y aún le queda un pequeño ingreso extra para otros gastos.
Mirando hacia el Futuro
Margarita tiene claro su siguiente objetivo, con ayuda de su rediseño de finca como herramienta de planificación, quiere seguir expandiendo su huerto. Quiere sembrar higos y aguacates, mejorar sus prácticas agroecológicas y construir jaulas para criar cuyes. También sueña con aumentar la cantidad de gallinas para fortalecer su producción de huevos.
Cada paso que ha dado ha sido un aprendizaje, una prueba de que con esfuerzo y conocimiento, la agroecología puede transformar vidas. Su historia es un testimonio de resiliencia, crecimiento y amor por la tierra.

Logo_Vertical
ESPACIO
DIRECCIÓN
Rosendo Tobar y Cordillera de las Garzas, Edif. Cruz Roja Pimampiro, Ecuador.
CORREO
TELÉFONO
CONTAMOS CON CERTIFICACIÓN